El café verde, es decir, el café sin tostar, contiene elevados niveles de ácido clorogénico, un antioxidante que actúa positivamente sobre el metabolismo del azúcar y la presión sanguínea. Estos niveles bajan bruscamente una vez los granos se someten a procesos de tueste más o menos intensos.

El grano verde, al igual que el grano tostado, contiene cafeína, que también activa el metabolismo. De ahí la reciente fama de café verde entre los que están interesados en tener bajo control su peso.

Hace un año, en la Brandeis University de Massachusetts, el biofísico y profesor Daniel Perlman descubrió y patentó un nuevo ingrediente, una harina hecha a partir de granos de café semitostados capaz de añadir una pizca de energía a cualquier plato. Algo que convertiría este superfood en uno de los favoritos también entre los más goloso.