Comida real, planes détox… no hay duda del auge del estilo de vida saludable que vivimos. Una visión que no solo nos está enseñando a mejorar nuestra dieta, sino que también está popularizado alimentos muy beneficiosos que se usaban antiguamente y que teníamos completamente olvidados.

Con las bebidas sucede lo mismo, si la yerba mate o el agua con gas son algunas de las nuevas favoritas entre los gurús más healthy, desde hace unos meses se le ha sumado otra: el té kombucha, una infusión fermentada a base de té negro y un cultivo de bacterias y levaduras con un alto contenido en vitaminas, enzimas y minerales.

Sus orígenes se remontan a la antigua China, donde se empleaba en medicina para tratar problemas en el organismo y la piel. Hoy en día, numerosos son los estudios que destacan sus propiedades como mejorar la presión arterial y fortalecer el sistema inmunológico y el digestivo. Virtudes que se pueden aplicar también al ámbito de la belleza por varios motivos.