Nos despierta, nos mima y, por qué no, nos hace más felices. Todo sobre el café, la bebida más de moda.

Hubo un tiempo en que un café sólo era un café. Un sorbo rápido, de pie, recién levantados por la mañana o en la cafetería de la esquina. Un ingrediente que quedaba a años luz del vino o del queso. En los últimos años, este producto se ha convertido en una delicatessen más que todo gourmet que se respete está interesado en conocer y descifrar.

Entender el café

El 99% de la producción mundial de café procede de dos especies: la robusta y la arábica, que, a su vez, puede tener dos variedades (Typica y Bourbon, un híbrido natural originario de la homónima isla, ahora Reunión).

La robusta suele ser más barata, más rica en cafeína y más pobre en aromas que la arábica. Luego está el origen, es decir, la procedencia de los granos. Si proceden de un único terruño, se hablará de origen puro, si es una mezcla de más regiones o países, se hablará de un blend.

El café ligero es el que se obtiene de máquinas como la Chemex, la V60 o el Aeropress. El café fuerte, aun con diferentes niveles de intensidad, se obtiene de cafeteras como la de émbolo (French press), la italiana o la típica cafetera de espresso del bar.