Según un experimento llevado a cabo por George H. Van Doom de la Escuela de Ciencias de la Salud y Psicología de la Federation University de Australia, el color de la taza en la que nos tomamos el café genera diferencias en cómo lo registran nuestras papilas gustativas.

Comparando las apreciaciones de las personas que tomaron un café en una taza blanca y las que lo hicieron en una taza transparente, encontraron que los primeros clasificaron el café como menos dulce que los segundos.

En otro experimento realizado con 200 personas a las que se las invitó a tomarse un café en tazas de distintos colores —azules, verdes, amarillas y rojas— la percepción de la temperatura varió bastante: el 38% afirmó que el café servido en la taza roja estaba más caliente, un porcentaje seguido por los que pensaron que era el que contenían las amarillas (28,3%). En segundo y cuarto lugar quedaron los que votaron la taza verde (20%) y la azul, (13,3%).