Seguro que si te preguntan por lugares donde se cultiva el café enseguida pensarás en un país de América Latina y lo cierto es que es en este continente donde se produce el 67% del café que se consume en el mundo. Sin embargo, el origen de café se encuentre muy lejos de esta tierra.

De hecho, tenemos que viajar hasta África para encontrarlo o, más bien, a la parte oriental del continente, Etiopía, donde los historiadores coinciden en señalar la región de Kaffa como el lugar de origen de los primeros granos de café, pero en lo que no se ponen de acuerdo es en la fecha en la que se descubren las propiedades del mismo y comienza el consumo de los mismos por parte del ser humano, ni quién o quienes fueron los primeros en hacerlo.

Volviendo de nuevo a los orígenes del café y aunque son varias las versiones sobre quién o quienes descubrieron el café, a nosotros siempre nos ha parecido curiosa la historia de un pastor que al ver el efecto que unos pequeños frutos rojos (la cáscara del grano de café) causaban en sus cabras, decidió llevárselo a los monjes de un monasterio cercano, para que aguantar en los oficios de noche.

Lo que sí que parece que está claro es que sería a partir de comienzos del siglo XVI, concretamente, de 1510, cuando el consumo de café comenzaría a extenderse por el mundo árabe y no llegaría a Europa, de manera definitiva, hasta un siglo más tarde, de la mano de mercaderes venecianos, de ahí que algunos de los preparados más famosos de café provengan de Italia.

A pesar de entrar al viejo continente hace tantos siglos, la “mala fama” que muchos otorgaban al café, especialmente en los países más nórdicos, como Alemania o Inglaterra, donde los protestantes fueron muy críticos con él, costó que esta bebida se extendiera de manera generalizada por toda Europa y el coste del producto por aquel entonces, tampoco contribuía a ello. Sólo hay que ver el ejemplo de España, donde esta bebida no comenzó a popularizarse hasta comienzos del siglo XX.

Sin embargo, las primeras cafeterías europeas datan de mediados del siglo XVII. Curiosidades de la vida, sería Londres el primer lugar en Europa donde se abriría una cafetería y un siglo más tarde llegaría el turno de Estados Unidos, concretamente, Boston.

Dos siglos más tarde, entorno a 1808, comenzarían a ser muy famosos las tierras de Colombia como referente de granos de café de gran calidad, aunque con un sabor muy diferente al de los africanos, ya que los primeros son más dulces, por norma general.